Precios de las materias primas en 2021 y ajustes en la formulación para optimizar el coste.

A fecha de hoy, junio de 2021, llevamos ya más de ocho meses con una situación difícil en relación a los precios de las materias primas para la fabricación de piensos.

Si analizamos como ha evolucionado el precio de las materias primas entre septiembre de 2020 y mayo del 2021, podemos concluir en términos generales que se ha incrementado entorno al 65 % el precio de la grasa, un 30% el precio de los cereales y un 15 % el precio de la soja. Este incremento supone pasar de un precio medio de fórmula para un pienso de cebo de 231,5 €/Tn en septiembre de 2020 hasta los 316,83 €/Tn en mayo de 2021, lo que supone un incremento de más del 35%.

El mismo incremento va a repercutir en el coste/Kg repuesto de los cerdos cebados en este intervalo de tiempo.

 Para el mismo índice de conversión con el precio del pienso un 35% más caro, podemos llegar a tener más de 0,20 €/Kg repuesto. Esto significa que cebar un cerdo desde los 20 Kg hasta los 120 Kg puede resultar 20 € más caro.

 Los valores contemplados en el análisis están referenciados a la Lonja de Barcelona.

Por otro lado, podemos analizar como ha evolucionado el precio de venta durante el mismo periodo. A finales de septiembre de 2020 el precio era de 1,30 €/Kg y fue descendiendo hasta alcanzar en diciembre los 1,10 €/Kg manteniéndose hasta que en febrero empezó a repuntar y llegar en mayo 2021 a los 1,53 €/Kg. En definitiva, en mayo de 2021 tenemos el precio de venta incrementado en más de un 17% que al inicio del periodo y un 39% si lo comparamos con los 2 meses que cayó hasta 1,10 €/Kg.

De esta forma, la situación que hemos estado viviendo, y que no sabemos cuando y en que medida va a ser corregida, nos ofrece la posibilidad de buscar la respuesta, a través de la formulación, que nos permita seguir rentabilizando al máximo la producción y estar preparados frente a una tendencia bajista del precio de venta o un repunte aún mayor en el precio de las materias primas.

 La estrategia inicial puede estar basada en reemplazar total o parcialmente las materias primas que más están encareciendo la fórmula, por otras que utilizamos con menor frecuencia. Evidentemente la mayor demanda de estas materias primas menos frecuentes conlleva que rápidamente se encarezcan sin reducir apenas el precio.

 Debemos tener en cuenta dos consideraciones a la hora de utilizar estas materias primas sustitutivas. Por una parte, revisar y asegurar los valores nutricionales de las matrices que utilizamos, ya que son materias primas que pueden tener un mayor coeficiente de variación en su composición por tratarse en muchos casos de subproductos.

 En segundo término, tenemos que respetar las recomendaciones de uso respecto a los límites máximos de incorporación en fórmula. La seguridad que nos confieren los cereales nobles (maíz, trigo y cebada) o la soja, requiere de prudencia en el caso de algunos subproductos a la hora de tener en cuenta sus límites máximos de incorporación.

Esta es una estrategia que permite más juego en los cerdos en su fase de cebo y cerdas en fase de gestación. Debemos ser muy prudentes en la fase de lactación y sobretodo en la fase de los lechones donde no es recomendable pensar en este tipo de cambios. El lechón, tanto en maternidad cuando está tomando leche, como cuando está recién destetado son mas sensibles a algunas características de estos subproductos. Por ejemplo, unos guisantes o unos altramuces pueden amargar al paladar del lechón y no tener apenas efecto en la cerda.

 Una segunda estrategia, pasa por analizar hasta que punto es rentable aumentar el precio del pienso (consecuencia del incremento de precio de las materias primas), teniendo en cuenta también el precio de venta del cerdo cebado. 

Podemos centrarnos en la fase del cebo ya que, desde el punto de vista económico, es la que mayor impacto tiene en el coste final del cerdo cebado. Del mismo modo que en la estrategia anterior, dejaríamos al margen a las cerdas y lechones. 

La base de esta estrategia contempla la posibilidad de disminuir los requerimientos de energía neta de la fórmula a expensas de empeorar el índice de conversión. Es decir, van a comer un poco más de pienso, pero más barato, de tal forma que el coste / Kg repuesto sea menor.

 Hay sin embargo, algunas consideraciones a tener en cuenta. 

Tenemos que estar seguros de que respuesta tienen los animales a la energía. Tanto en términos de índice de conversión, crecimientos e ingesta voluntaria. Es decir, tenemos que conocer esta información inicial. 

Tenemos que tener en cuenta que la respuesta de los animales es para el mismo tipo de instalación, época del año y estado sanitario para no alterar los índices anteriores.

 Se trata solamente de modificar la energía neta, disminuyéndola y manteniendo al mismo tiempo los ratio con los nutrientes que están íntimamente relacionados con la misma, ya sea la Lisina SID, el P SID, etc. 

Limitaciones en los requerimientos máximos de PB (zonas con limitación de nitrógeno excretado por tema de purines) y/o algunas materias primas (por disponibilidad) pueden interferir en el resultado. 

A día de hoy disponemos de herramientas que nos permiten determinar el nivel de Energía Neta más rentable según el escenario (índices productivos, precio de materias primas y precio de venta) frente al que nos encontramos. 

Se trata de determinar si es más o menos rentable el encarecimiento de la fórmula a partir de incrementar la energía neta. Es decir, hasta cuanto puedo incrementar la energía neta de la fórmula para que sea rentable este encarecimiento por el precio de las materias primas. 

A partir del análisis paramétrico sobre la energía neta con el programa de formulación, obtendremos como va incrementando el precio final de la fórmula al ir subiendo los requerimientos de energía neta. Obtendremos de esta forma, diferentes dietas con un precio más alto cuanto mayor sea su energía neta. 

Podemos simular que respuesta tendrán los animales para cada dieta, y contrastar el beneficio obtenido teniendo en cuenta el precio de venta del cerdo en ese momento, el coste de la alimentación y el coste de las instalaciones para cada una de las dietas. 

En el caso de trabajar con un peso de salida fijo y asumiendo los días necesarios para conseguirlo, escogeremos la energía neta que consiga el menor coste en alimentación + instalación. 

En el caso de disponer de un número de días limitado (necesidad de plazas) cargando a un peso variable, escogeremos la energía neta que mayor margen de beneficio ofrezca al restarle el coste de la alimentación al coste global (considerando el precio de venta y el peso repuesto según la energía). 

La energía, es el nutriente mas caro a la hora de diseñar una dieta. En la actualidad, este hecho se hace aún más relevante y puede llevarnos a situaciones menos rentables si no comprobamos exactamente donde está el límite de actuación. 

Con esta estrategia podemos ajustar ligeramente la energía neta de nuestras dietas, a una situación de precios altos de materias primas y de esta forma no empeorar la rentabilidad de nuestro negocio.

 

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